El vino rosado es el nuevo blanco en cuanto a versatilidad y capacidad de ser bebido (drinkability). Es mucho más que un objeto de deseo. Cumple todos los requisitos para ser el color que mejor luzca en nuestras mesas por Navidad.
Las bodegas han apostado por crear vinos delicados y de elaboración compleja, de colores pálidos, con un ribete clarísimo… que han logrado romper con el estigma de baja calidad que tuvieron durante unos años. Así, el vino rosado se ha convertido en “little black dress”; es decir, un estupendo fondo de armario. Estos vinos casan con todo y pueden ponerse tanto en un look-comida desenfadada como en una más elegante.
Tomad nota: la Provenza es la zona líder en estos vinos, el espejo donde los productores de rosado miden sus resultados. Ubicada entre el suroeste de Avignon y la frontera italiana goza de un clima mediterráneo y cuenta con variedades de uvas que también encontramos en el sur del Ródano (llámese grenache). Estos vinos se producen en viñedos que se van sucediendo al este del puerto naval de Toulon y que se alargan por toda la costa con más glamour de Europa.
Las vides del interior se sitúan al norte del Massif des Maures. Tomad nota: los distritos mas importantes son los AC de Côtes-de-provence (que también es la zona más grande) y Coteaux-d’Aix en Provence, ambos productores de tintos y rosados. Es tanta la demanda local e internacional de estos rosados que han subido al pódium de vino “Super Premium”. Ya ha pasado de moda la botella típica consumida en los centros turísticos de la Riviera que se servía bien fría para enmascarar la no-perfección. Los rosados intensos que querían imitar la crianza de los tintos también van desapareciendo paulatinamente, porque son un ARGGG en toda regla. Ahora son vinos con las máximas puntuaciones mundiales en su tipología. Es decir, puedes regalar perfectamente un rosado a tu cuñado estas fiestas, que quedarás como un entendido.
Para elaborar estos vinos se pueden utilizar tanto variedades blancas como tintas. ¡Atención: lo que no se puede es mezclar los vinos base!. Este punto es muy útil para poder hablar con tu suegro y tener unas fiestas en paz: y es que el color rosado es resultado de las 24-48 horas en contacto con los antocianos (es decir, las materias colorantes de la uva).
Su cromatismo no es lo único que les caracteriza. Sus aromas recuerdan a las frutas rojas silvestres o al lichi,… Como los que ofrece el cupaje de garnacha, cinsault y syrah del vino Grain de Glace (con apenas 12 grados de alcohol, ideal para tomarlo muy fresco). Y en el que podrás descubrir también un glorioso fondo vegetal junto a incipientes notas cítricas, lavanda o violeta que aportan a este vino un toque floral.
Lo dicho, Saint-Tropez no es solo el paraíso VIP, es también donde crecen los mejores vinos de côtes-de-provence, como el Château de Pampelonne. El corazón de la Provenza nos brinda también la golosidad del Rivarose en forma de espumoso y seco. Tomados a una temperatura de 10-12 grados son ideales con un salmón ahumado, un bonito, quesos de cabra, comidas picantes y hasta especiadas; gracias a que dan mucho juego con su exquisita acidez.
Las grandes firmas de champagne como JM Gobillard et Fils y su Brut Tradition Rosé (chardonnay, pinot noir, pinot meunier), o el Baron de Marck Rosé siempre han presumido de vinos rosados con un aire festivo, de carbónico megaintegrado y cuya versatilidad permite empezar y acabar la velada con cualquiera de ellos. Por ello, demos la bienvenida al 2018 con copas rosadas. Para que veamos el próximo año de ese color y se tiña de amor.
Meritxell Falgueras

