
El discreto inconveniente de estar junto a Chassagne
En Borgoña, unos pocos metros pueden separar el reconocimiento mundial del relativo anonimato. A veces ni siquiera hacen falta kilómetros. Basta una ladera, una orientación distinta o un pequeño cambio de relieve para que un viñedo pase de formar parte del imaginario universal del vino a quedar discretamente fuera del foco. Y pocas zonas explican mejor esa paradoja que Saint-Aubin.




