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Champagne, donde nacen las estrellas

Por Alexandra Sumasi

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Recordarás que hace unos meses hicimos un pequeño recorrido por la Provenza visitando la zona de Chateneuf du Pape, zona de la que son oriundos La Fiole y Brotte. En esta ocasión, te proponemos una escapada a la Champaña, en concreto a su corazón, la Montagne de Reims, el macizo boscoso que preside la ciudad, y el entorno donde nació el vino más mítico del mundo, el champagne.

Quizás conozcas la historia. Las burbujas características del champagne se atribuyen a Dom Pérignon, un monje hacedor de vinos que, allá por el año 1681, consiguió lo que nadie había logrado: conservar el chispeante vino gracias a una segunda fermentación en botella. Con ello se controlaba la cantidad de gas carbónico generado, rematando la gran idea sellando las botellas con unos tapones de corcho que el afamado monje conoció en un monasterio de Sant Feliu de Guíxols en Gerona. Tal historia sucedió en una abadía en Hautvillers, una población situada en el corazón de la Champaña, justo en territorio de la Montagne de Reims, un macizo montañoso que acoge en sus laderas los viñedos de las villas más renombradas de la región como Épernay, Verzenay, Ay o Verzy y, por supuesto, la ciudad de Reims. En estos viñedos se cultiva, en mayor medida, pinot noir seguida de pinot meunier y, en menores cantidades, la blanca chardonnay.  Reims, como ciudad medieval que es, tiene muchos puntos de interés turístico como la basílica de Saint Remi o la Catedral. En el año 498 se sentó un precedente: la consagración de Clodoveo como primer rey de los francos en la iglesia de Saint Remi fue el pistoletazo de salida de una tradición que se extendería a casi todos los reyes de Francia. En el año 1027, la ceremonia de coronación pasó a realizarse en la Catedral de la ciudad y desde entonces y hasta la consagración del último rey francés, todos los monarcas galos excepto Louis VI, coronado en Orléans, y Enrique IV, coronado en Chartres, recibieron todos los honores en Reims.

Saliendo de Reims o de Épernay (la ruta por la Montaña de Reims está señalizada en ambos sentidos) hay un bello recorrido por los armoniosos paisajes de una de las mayores riquezas vinícolas de Francia. El trazado supone más de 70 kilómetros de naturaleza, en parte dominada por el hombre y, en parte, por la propia naturaleza, en un entorno declarado Parque Natural Regional en 1976.

Si el paisaje vinícola te adormece, nada como romper literalmente con él: a 288 metros de altura, el punto más elevado del macizo, se halla el bosque de Vercy, un extraño hayedo compuesto de árboles tortuosos, de formas absolutamente extrañas. Y si necesitas un paseo con glamour, en Épernay son muchas las maisons históricas que lucen con gran fulgor en la Avenida del Champagne, no en vano, como decía el literato galo Víctor Hugo, «Épernay, es la ciudad del vino de Champagne. Nada más, nada menos».

Y retornando al punto de dónde partimos, en Hautvillers se encuentra J.M. Gobillard et fils y sus 25 hectáreas con viñedos casi todos situados en el Premier Cru de la población. Perteneciente a la red de enoturismo de la región, en J.M. Gobillard et Fils podrás descubrir los secretos de una de las bebidas más apreciadas del mundo además de poder disfrutar de una cata de vinos espumosos de gran calidad. Tienen capacidad para atender a un máximo de 45 personas, y están abiertos al turista durante todos los meses del año, y en función de la producción, atienden los sábados, fines de semana completos y días festivos.

 

Alexandra Sumasi

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