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Los libros que querrás beberte II

Por Alejandra Parejo

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En frente de mí tengo tres libros que me he bebido de un trago. Los tres me los ha recomendado una persona que, en lo poco que llevamos de año, ya es alguien importante para mí porque nos une un proyecto muy nuestro. Además, al terminar estos tres libros, intuyo que va a ser mucho más trascendental en mi vida de lo que creía porque nuestros gustos van de la mano. Me pregunto si también le gustará este Champagne Grande Réserve Premier Cru de J.M. Gobillard et Fils. O si brindará con Brotte Châteauneuf du Pape La Fiole Rouge los domingos por la noche cuando alguno de estos libros trastoque su pasado, su nostalgia o su presente como lo han hecho conmigo “También esto pasará” de Milena Busquets, “El sentido de un final de Julian Barnes” y “Departamento de especulaciones” de Jenny Offill.

 

Dice uno de sus personajes que “también esto pasará. El dolor y la pena pasan, como pasan la euforia y la felicidad”. Milena Busquets plasma con naturalidad la muerte de la madre de una protagonista que lleva el duelo con un instinto de supervivencia maravilloso. Nos hace viajar entre la vida y la muerte en un entorno idílico como es Cadaqués, como lo son los lugares en los que veraneamos aquellos que tuvimos la suerte de vivir una infancia llena de sal, gazpacho y mar. En una contínua declaración a su madre, Blanca nos presenta su vida, sus conflictos, sus anhelos, sus miedos más profundos, a sus amigos, exparejas e hijos y esa luz del Mediterráneo que tanto reconocemos los que la apreciamos.

 

Le doy un sorbo a esta copa de champagne e intento volver a ese cementerio en el que Blanca piensa en que su madre nunca le dijo que tendría ganas de arrancarse sus propias vísceras y comérselas, a ese cementerio en el que intenta aceptar sin éxito que su madre ha muerto, ese lugar triste en el que mientras entierra a su madre piensa en cosas tan banales como cuál será el protocolo para ligar en un cementerio. Blanca es brillante y sensible, elegante, caprichosa e inestable, pero gracias a todas esas cualidades consigue terminar de contarnos su historia hilando cada trama sin dramatismos demasiado excéntricos y con la naturalidad del día a día de cualquier vida.

 

Ojalá pudiera levantar esta copa de vino y brindar con Julian Barnes por el diario que nunca leeré de su amigo Adrian. Puede que sea un pequeño spoiler, pero necesitaba gritárselo al mundo. Gracias Julian Barnes por dejar que me imagine lo que Adrian sintió, por abrir la puerta a un mundo lleno de posibilidades, por contarme en “El sentido de un final” que “la historia son las mentiras de los vencedores y los autoengaños de los derrotados”. De este libro me quedo con la libertad que nos plasma Barnes: “el suicidio era un derecho de cualquier persona libre: un acto lógico frente a una enfermedad terminal o la senilidad; una acción heroica frente a la tortura o la muerte evitable de otros; un acto elegante en la rabia del amor contrariado. (…): que la vida es un don otorgado sin que nadie lo pida; que un apersona racional tiene el deber filosófico de examinar tanto la naturaleza de la vida como las condicoines en que se presenta; y que si esa persona decide renunciar al don que nadie ha pedido, es un deber moral y humano aceptar las consecuencias de tal decisión.” Nunca había pensado en un tema tan crucial de esta manera y, oye, estas líneas tienen mucha razón y no haberme planteado esta opción me asusta. Cada uno debe vivir (o no) como quiera.

 

Y no podía faltar el amor. Por el amor brindaría todos los días. Aunque en este caso, en “Departamento de especulaciones” de Jenny Offill, la protagonista nos centrifuga entre citas de Kafka, Einstein o cosmonautas rusos mientras nos cuenta cómo la rutina a veces puede ser dinamita para el amor y, sobre todo, para este matrimonio que intenta sobrevivir a los chinches, a la inocencia de una hija que crece rápido y a sus propias ambiciones frenadas por la responsabilidad del mundo de los adultos.

 

Hay algo especialmente íntimo en las recomendaciones de libros: un trozo de la persona que lo recomienda y en la persona que decide aceptar esa recomendación y confiar en la intuición del otro, ¿no?

 

Gracias, Leti. Brindo por ti y por lo que viene con este Champagne Grande Réserve Premier Cru.

 

Alejandra Parejo

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