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Qué copa con cada vino

A la hora de servir el vino, nos asalta la duda: ¿qué copa poner? Y aunque hay tantas copas como variedades de uva y zonas de producción, te voy a mostrar tres con las que puedes abarcar casi todos los vinos, quedando muy bien con todas ellas.

Natalio del Álamo

¡Hagamos un repaso histórico! En la Edad Antigua, las bebidas se tomaban en recipientes hondos de madera pero con la aparición de la alfarería, se empezaron a fabricar diferentes recipientes, entre los que se incluían utensilios similares a las tazas, vasos o copas. En el antiguo Egipto, las copas empezaron a ser de distintos materiales -latón, cerámica o bronce, entre otros- utilizándose en momentos festivos, momentos en los cuales se solía tomar vino. Pero la gran revolución de la copa vino con la nueva técnica del vidrio soplado, allá por finales del siglo I, en zona mediterránea (hecho que permitió que la técnica se difundiera con rapidez). Fue en ese momento cuando las copas se transformaron en un objeto más ligero y de cierta belleza: con ello, se empezaron a apreciar las características visuales del vino. Muchos siglos después, en plena Edad Moderna, comenzó a emplearse cristal en lugar de vidrio, mucho más maleable, y dando lugar a copas porosas que permiten una mayor oxigenación del vino.

En cuestión de diseño, hay tantas copas como tipos de vino y variedades de uva, pero grosso modo hay unas copas básicas que están indicadas para los distintos vinos franceses. Hay que tener en cuenta que, en función de su diseño, la copa potenciará y resaltará aromas, sabores y la complejidad del propio vino.

Copa Burdeos o bordelesa

Indicada para tomar vinos de Burdeos, también es apta para vinos jóvenes y crianzas de otras zonas, francesas o de otros lugares del mundo, así como blancos complejos.

Copa Riesling

Ideada para servir vinos de Alsacia, la copia Riesling es perfecta para vinos blancos aromáticos y florales, para rosados provenzales y para el champagne. Una copa de vino blanco como esta, más abierta en la base, potencia los aromas del espumoso aunque pierdan carbónico más rápido que con la copa tulipa o flauta. Personalmente, prefiero esta copa para el champagne.

Copa Borgoña

Todos los vinos borgoñeses, tanto tinto como blancos, tienen cabida en esta copa de forma abombada que permite que el vino exprese a la perfección todos sus aromas.

Copa burdeos
Copa borgoña
Copa riesling

 

¿Cómo elegir las copas en el momento de la compra?

La finura de la copa permite una perfecta visibilidad del vino y una sensación agradable al contacto con los labios. El material con el que se fabrican hoy en día las copas de calidad es el cristal o el vidrio tensionado. Con el vidrio tensionado o templado, se consigue una finura de las paredes de la copa similar a la del cristal, obteniendo una elegancia parecida.

Ambas opciones son perfectas (cristal o vidrio tensionado), aunque ten en cuenta que el vidrio tensionado es cinco veces más resistente -su duración de vida es entre 10 y 15 veces mayor que el cristal-, y si se rompe, lo hace en fragmentos no cortantes de tamaño pequeño.

Por otro lado, como puedes ver en las ilustraciones, las copas tienen tres partes bien diferenciadas: la base (o pie), el tallo y el cáliz (o cuerpo). Fíjate en que la base de la copa tenga el diámetro suficiente para tener una buena estabilidad.

Por la base, además de apoyarla, sujetarás muchas veces la copa por lo que es importante que sea firme. En cuanto al tallo, su función no es otra que la de punto de sujeción, evitando así que la mano entre en contacto con el cáliz y que ésta caliente el vino, además de preservar el cáliz limpio para una mejor observación del contenido. En mi opinión, las copas de tallo largo son más interesantes: cuanto más lejos esté la mano del cáliz, menos perturbaremos los aromas que el vino desprende.

Y llegamos a la parte del cuerpo. Hemos visto antes tres formas diferenciadas de copa, pero todas tienen que tener un elemento en común: un fondo redondeado que permita una correcta oxigenación del vino en el momento de servirlo. En el caso de las tres copas anteriormente recomendadas, el diámetro central supera al diámetro de abertura. Esto es para incentivar la concentración de aromas dentro de la copa, y facilitar el giro con el vino dentro, una costumbre utilizada para abrirlo y que éste exprese sus diferentes matices tanto en aromas como en sabor. La abertura ha de tener el tamaño necesario para poder meter la nariz en el momento de probar el vino. ¿Qué conseguimos con esto? ¡Disfrutar del vino con dos de los más importantes sentidos implicados, el gusto y el olfato!

 

Hay otra cuestión importante en torno a las copas: ¿cómo cuidarlas en casa?

En primer lugar, lávalas a mano y sin jabón. Si lo haces con jabón, pueden quedar residuos que perturben el aroma del vino. Es recomendable lavarlas con agua tibia, pasando bien un paño que no deje restos de pelusa. Para secarlas no es necesario pasar un trapo: con unas horas escurriendo, las copas quedarán perfectas para el próximo uso.

Con estos sencillos consejos y estos tres tipos de copas quedarás bien en cualquier momento. Y con seis de cada una, que tan solo te ocuparán una estantería de un armario medio de cocina, podrás elegir la mejor para cada ocasión.

 

¡Ahora ya solo te queda disfrutar!

 

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