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Château Lascombes cambia de piel: la era Axel Heinz

Hay bodegas que parecen pasar años esperando su momento. Château Lascombes, segundo grand cru classé de Margaux desde la clasificación de 1855, es una de ellas. Pocas propiedades pueden presumir de un patrimonio vitícola tan amplio y diverso, pero durante demasiado tiempo ese potencial no terminó de reflejarse en la copa. Mientras Rauzan-Ségla, Brane-Cantenac o el vecino Palmer consolidaban su prestigio, Lascombes quedó en un discreto segundo plano. Los continuos cambios de propiedad y una gestión más financiera que vitícola hicieron que el château nunca encontrara una identidad realmente definida.

Todo comenzó a cambiar a finales de 2022. En noviembre de ese año, el empresario e inversor estadounidense Gaylon Lawrence, a través de Lawrence Wine Estates, adquirió la propiedad con un objetivo muy claro: devolver a Lascombes el lugar que merece entre los grandes nombres de Margaux. Y para liderar esa transformación eligió a una de las personas con mejor reputación del panorama internacional, Axel Heinz.

¿Quién es Axel Heinz?

Aunque nació en Alemania, Heinz siempre ha estado muy ligado a Francia. Su madre es francesa, estudió Enología en la Universidad de Burdeos y conoce la región a la perfección. Sin embargo, su carrera se desarrolló principalmente en Italia, donde pasó dieciocho años al frente de Ornellaia y Masseto, dos de los grandes referentes de Bolgheri. Bajo su dirección ambas bodegas alcanzaron una dimensión internacional extraordinaria y se consolidaron entre los vinos más prestigiosos del mundo.

Cuando en marzo de 2023 anunció que dejaba la Toscana, la noticia sorprendió a todo el sector. No es habitual abandonar un proyecto de semejante éxito. Él mismo explicó su decisión con una frase muy sencilla: después de dieciocho años en Italia había llegado el momento de volver a casa. Ese regreso le llevó a Margaux, incorporándose a Château Lascombes durante el verano de 2023, justo antes de la vendimia.

2022, la añada que marca el cambio

La añada 2022 tiene un papel muy especial en esta historia y conviene explicarlo bien. La vendimia y toda la vinificación fueron realizadas por el equipo que ya trabajaba en la propiedad, con Delphine Barboux y Dominique Befve al frente. Axel Heinz llegó cuando el vino ya estaba elaborado, pero asumió una de las decisiones más importantes del proceso: el ensamblaje y la crianza final.

No puede considerarse, por tanto, su primera añada completa. Ese mérito corresponde a 2023. Sin embargo, sí es la primera botella en la que aparece claramente su criterio, y en Burdeos el ensamblaje es una de las fases donde realmente se define la personalidad de un vino.

Su influencia se aprecia en una decisión muy concreta. Aumentó la proporción de Cabernet Sauvignon hasta el 67 % del ensamblaje, alejándose del tradicional equilibrio entre Merlot y Cabernet que había caracterizado históricamente a la propiedad. Para Heinz, la Cabernet Sauvignon debe ser la verdadera columna vertebral de Lascombes. El resultado fue un vino que la crítica describió como generoso, complejo y con una estructura mucho más precisa, dejando entrever el camino que quería seguir.

Pero la importancia de 2022 no termina ahí. Ese mismo año nació La Côte Lascombes, un Merlot 100 % que representa la primera creación completamente personal de Heinz dentro de la propiedad. Todo surgió tras identificar una pequeña parcela de apenas 4,5 hectáreas situada cerca del estuario de la Gironda, con un subsuelo de arcilla azul que inevitablemente recuerda al de la meseta de Pomerol. Sin embargo, Heinz insiste en que aquí el resultado es muy diferente. Según sus propias palabras, produce un Merlot más tenso, más lineal y con una identidad completamente distinta.

La Côte 2022 salió al mercado en septiembre de 2025 con una producción limitada a unas 20.000 botellas y un precio que prácticamente duplica al del Grand Vin. Más allá del vino en sí, representa la primera declaración de intenciones de Heinz en Burdeos.

2023, la primera añada realmente suya

Si 2022 representa la transición, 2023 supone el verdadero comienzo de la nueva etapa. Es la primera cosecha en la que Axel Heinz controla absolutamente todo el proceso, desde el viñedo hasta el embotellado.

El cambio de estilo empieza a ser evidente. Aparecen perfiles aromáticos mucho más precisos, con notas de grafito, endrina y un fondo mineral que aporta profundidad. La Cabernet Sauvignon continúa ganando protagonismo y el conjunto busca más tensión, más frescura y más elegancia. Heinz resume perfectamente esta filosofía con una expresión que probablemente define todo su proyecto: buscar energía antes que opulencia.

Es un planteamiento muy distinto al estilo más maduro, amplio y exuberante que había caracterizado a Lascombes durante las últimas décadas. Su intención es conseguir que el vino exprese de forma más transparente el carácter de Margaux.

Mucho más que un cambio de enólogo

Lo que está ocurriendo en Lascombes va mucho más allá de la llegada de un nuevo director técnico. En realidad estamos asistiendo a una reconstrucción completa del proyecto.

Se está realizando un estudio geológico muy detallado de las 115 hectáreas de viñedo para identificar las parcelas con mayor potencial dentro del histórico perímetro clasificado en 1855. Lugares como Les Régies, Les Doumens, Curton o Terrefort empiezan a adquirir un protagonismo especial.

Al mismo tiempo, la producción se ha reducido de forma considerable, pasando de unas 350.000 botellas a alrededor de 200.000. Paralelamente, la superficie cultivada en ecológico continúa creciendo y ya representa aproximadamente un 30 % del viñedo.

También cambia el papel del Merlot. Poco a poco irá destinándose principalmente al segundo vino, Chevalier de Lascombes, y al nuevo La Côte, mientras que el Grand Vin descansará cada vez más sobre la Cabernet Sauvignon.

No deja de ser una apuesta valiente. Significa renunciar a un perfil más inmediato y seductor para construir vinos que quizá necesiten más tiempo, pero que también puedan ofrecer una identidad mucho más reconocible y duradera.

El propio Heinz reconoce que Margaux aún echa en falta una sucesión de añadas legendarias que definan definitivamente la propiedad. Cuando habla de esa aspiración suele citar como referencia el mítico Palmer 1961, uno de los grandes vinos de la historia de la denominación.

Por qué merece la pena seguir de cerca la añada 2022

Para quienes disfrutan siguiendo la evolución de Burdeos, la añada 2022 ocupa un lugar muy especial. No porque sea la primera vendimia íntegramente firmada por Axel Heinz, sino porque representa el instante exacto en el que todo empezó a cambiar.

Ese año coincide la compra de la propiedad por parte de Lawrence Wine Estates, la llegada de Heinz, su primera intervención en el ensamblaje del Grand Vin y el nacimiento de La Côte Lascombes, el primer vino concebido completamente bajo su visión.

No ocurre muchas veces que pueda señalarse con tanta precisión el inicio de una nueva etapa en un château histórico. Lascombes giró el timón en 2022. Ahora solo queda comprobar si las añadas que están por venir terminan confirmando que ese cambio de rumbo era exactamente lo que la propiedad llevaba décadas necesitando.

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